| Portada | El concurso | Relatos | Bases | Jurado | Calendario | Premiados |

tu historia es nuestra historiaLeer relatos

 Experiencias vividas durante la República

4º Premio
LOS RUSOS DE GABIA LA GRANDE
Manuel Izquierdo Rodriguez Enviar mensaje

“LOS RUSOS DE GABIA LA GRANDE”.
Corría el año 1932 cuando 128 humildes trabajadores del campo del municipio granadino de Gabia Grande, fundaron una Filial Agraria de la Sociedad Obrera “La Libertad”, que aglutinaba a todos los socialistas del pueblo.
Esta filial, inspirada en el socialismo y afiliada a la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), fue el germen de una colectividad agraria sin precedentes en el panorama nacional.
El dueño del Cortijo de la Jara había quebrado y a este grupo de socialistas se le presentó la posibilidad de arrendar el cortijo y todos sus elementos de cultivo. La Jara era un paraje del secano de Gabia Grande, con más de mil fanegas de buena labor y una grandiosa Casa Cortijo.
Las negociaciones para el contrato duraron 15 días, y a pesar de que los caciques del pueblo estorbaron cuanto pudieron, al fin se hizo el traspaso en buenas condiciones.
Firmaron un acuerdo de 10 años de contrato de arrendamiento y 18.500 pesetas de renta anual; toda una fortuna para una colectividad, que tuvo que entramparse y poner como aval hasta las casas de sus socios.
El primer año pasaron un verdadero calvario para sembrar. La primera sementera de cebada, trigo y habas se hizo en diciembre de 1933 y enero de 1934. Nadie quería fiarles la semilla y entre todos apenas pudieron reunir 1.500 pesetas, comprando semilla cara y mala.
Fueron vistos con malos ojos por los caciques de la época, que les pusieron el mote de “Los rusos de Gabia Grande”, que éstos llevaron con orgullo.
Fuera del cortijo, ya no hubo trabajo para los miembros de la colectividad: “ya tenéis bastante con lo vuestro” -les decían socarronamente los caciques-, viendo que allí no cobraban ni un céntimo; y como “piadosa” medida, sacaron a más de 50 colectivistas de la beneficencia con la excusa de “que ya no eran pobres”.
Pasaron mucha hambre, viviendo de fiado y comienzo “a pan y berza”. La mayoría de ellos no llevaba comida y se perdía a la hora del almuerzo, para no verse en la vergüenza de decir que no tenían qué comer.
La cosecha del primer año fue regular. Consiguieron un préstamo de 30.000 pesetas, que tuvieron que invertir casi en su totalidad para pagar la renta del Cortijo.
La sementera siguiente sería mejor. La seriedad de unos hombres que habían saldado todas sus deudas y que pagaban tan bien, les abrió el crédito de los comerciantes.
La adversidad y las burlas habían fundido en un solo bloque a la colectividad entera.
Durante el año se habían preparado magníficamente las barbecheras. En el otoño de 1934 hubo tres vagones de abono fiado y una buena semilla de trigo de regadío recio y seleccionado. El tesón, el ingenio y el duro trabajo de todos los colectivistas culminaron con una gran cosecha en el año 1935.
Trabajaban todos a una y así, poco a poco iban progresando. En una parte de la era corrían cinco pares de mulas, conducidas por otros tantos zagales que les arreaban desde los trillos. Más lejos aventaban el grano doce compañeros.
“¡Hermoso trigo….! ¡Sí señó, ha engordado asín, de la satisfacción de haber cresío sin amo!”, decían algunos socios de la Jara.
Así, con una buena gestión y una gran dedicación y esfuerzo fueron saliendo adelante, obteniendo excelentes resultados al fruto del trabajo en común de este grupo de hombres humildes y trabajadores, que provocaron la envidia de los caciques locales, y sobre todo, lo más importante, la admiración general a nivel político y social, incluso fuera de nuestras fronteras provinciales.
En Febrero de 1936 el Frente Popular obtiene la victoria en las Elecciones Municipales y se vislumbraba un futuro mejor para todos los socios del Cortijo.
Fueron visitados por el Diputado Socialista y Secretario de las Cortes Ramón Lamoneda Fernández y organizaron una gran fiesta en el Cortijo a la que acudieron todos los socios y familiares.
Ésta fue una de las experiencias cooperativistas más curiosas conocidas, que recogió en mayo de 1936 el periódico “El Obrero de la Tierra”, publicación de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), en una crónica de Ricardo Zabalza bajo el titular: “Los rusos de Gabia la Grande o el triunfo colectivista. Milagros de la fe socialista de unos campesinos españoles”.
La última reunión de los socios del Cortijo de la Jara tuvo lugar el día 20 de Junio de 1936. Quién les iba decir a los “rusos de la Jara” que un mes después, el demonio de la guerra iba a surgir para truncar todas estas ilusiones y acabar con esta colectividad única y con todo el trabajo y el sacrificio derrochado.
Les quitaron todo: La cosecha que guardaban en el almacén, los carros, las mulas, los aperos agrícolas, y lo más importante: la vida de muchos de sus socios.
En Agosto de 1936, el administrador y Presidente de la Jara Manuel Gil Sánchez “Manogil”, fue fusilado, al igual que su hijo de 19 años Antonio Gil Delgado; el Secretario de la Jara Salvador Alcoba Pertíñez “Alcobita” y los socios Salvador Jerónimo Polo “Ramoncillo”, Manuel Sánchez Beltrán “El Mangas”, Antonio Sánchez Beltrán “Chotica”, Félix Izquierdo Torres “El Liche”, Pablo Beltrán Reina “Paulino”, José García Capilla “Carlista”, Manuel Canalejo Muñoz “Pajarillo”, Pablo Martín García “Paulos” y José Polo Martínez “Jureles”.
Todos los que quedaron en el Cortijo tuvieron que huir a la zona republicana para escapar de una muerte anunciada. Marcharon camino de los pueblos de la comarca del Temple y allí hubo algunos socios como Cipriano Maraver Fernández “Maragulla” y Sebastián Jiménez Rodríguez “Pancasero”, que encontraron la muerte en el campo de batalla y otros muchos, que, al acabar la guerra y volver a su pueblo, fueron represaliados de una u otra manera, como en el caso de los socios José María Delgado Polo “Tomillico”, Sebastián Beltrán Castilla “Ramales”; José Pérez Jiménez “Risicas”; Tomás García Luján “El de la Sillera”; Francisco Bertos Luján “Follón”; Francisco Sánchez Sánchez “Lagarto”; Gabriel Bertos Luján “El Mitra”; Diosdado Martín Ruiz “El Colorao”; Antonio Polo Ariza “Nocheperdía”; Miguel Izquierdo Rodríguez “El sevillano”; Francisco Franco Mesa “Sollana”; Manuel Rodríguez Muñoz “El mánguez”; Antonio Izquierdo Rodríguez “Clemente”; Antonio Sánchez Franco “El Culón”; Fabián Mesa García “Talones”; José Franco Rodríguez “Tomisa”; José Rodríguez Solera “Cartujo”; José Velasco Ariza “Marara” y Manuel Alcoba López “Colorín”, que fueron sometidos a Consejos de Guerra y Expedientes para la Intervención de sus Bienes, siendo condenados en unos casos a varios años de prisión, a trabajar en campos de concentración o a la confiscación de sus bienes.
Hoy ya no queda ninguno de estos valientes, pero su gesta y su ejemplo quedará imborrable en el recuerdo de todos los socialistas del municipio de Las Gabias,

MANUEL IZQUIERDO RODRIGUEZ.

 


Comentarios

Este relato todavía no tiene ningún comentario.


© 2009 - Fundación Jaime Vera, PSOE | www.fundacionjaimevera.org | www.psoe.es |