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 Experiencias vividas durante la República

LA CORTA VIDA POLÍTICA DE UN ALCALDE REPUBLICANO-SOCIALISTA
cristobal iglesias campos Enviar mensaje

LA CORTA VIDA POLÍTICA DE UN ALCALDE REPUBLICANO-SOCIALISTA

Durante los años que duró la II Republica y debido a lo extenso del Termino Municipal de Tarifa, Facinas, un pueblo agrícola-ganadero con más de mil habitantes se convierte en el centro neurálgico de la Campiña y las zonas rurales de alrededores.

En el año 1932 y al producirse cinco bajas por dimisión de Concejales Socialistas del Ayuntamiento de Tarifa entre los que se encontraba Antonio Ortega Pichardo (también Alcalde de Facinas), nuestro principal protagonista, Juan Pérez Álvarez (Republicano-Socialista) sería el encargado de sustituir en el cargo al Alcalde de Facinas. Juan Pérez, persona bien vista en el pueblo, chofer de profesión y propietario de la empresa de transporte La Tartana, con ilusión y sin saberlo, había comenzado a marcar su funesto destino.


Juan Pérez Álvarez junto a su esposa.
Hasta la llegada de los primeros coches a motor, dicha empresa de transporte ofrecía su servicio en coche de caballos, tirado por dos caballos y con cabida para ocho viajeros, que salía de Facinas a las 9 de la mañana y regresaba de Tarifa, a las seis de la tarde.
Juan Pérez, fue pieza clave de su época para el avance de Facinas como pueblo, ya que gracias a su gestión y a la amistad con el entonces Alcalde de Tarifa Amador Mora, emprendió obras importantes en Facinas con fondos procedentes de El Paro Obrero.
Estas obras fueron sobre todo de infraestructuras (escalinatas, plazas, etc…)
Estas obras quedaron inacabadas, trabajo que se acabó de ejecutar entrada ya la dictadura de Franco, ajustándose al proyecto inicial.

Por estas fechas y gracias al impulso que los Republicanos-Socialistas habían dado a Facinas se crea el Centro de Oficios Varios, desde el cual, los obreros del campo adscritos a dicho centro se declaran en huelga el día 12 de Abril de 1932.

Debido al incumplimiento del Decreto de Laboreo, por el cual se había sembrado y labrado menos que años anteriores, suprimiéndose así las pertinentes escardas y las distintas labores según el tipo de siembra y conllevando dichos recortes de peonadas, a una angustiosa situación de los obreros por paro forzoso, el día 10 de Abril de 1932, después de reunida la Asamblea Ordinaria del Centro de Facinas, se acuerda dar un plazo de dos días a los patronos para que regularicen la situación existente en la zona. Debiendo proceder a la colocación de los labradores para la escarda de todos los sembrados, dando así ocupación a los numerosos trabajadores agrícolas que se encontraban sin trabajo.

Pasado el plazo y sin haberse producido el acuerdo deseado por los obreros del campo del Centro de Oficios Varios de Facinas, el día 12 de Abril de 1932 se declaran en huelga.
Vuelven a gobernar los Socialistas en nuestro pueblo.

En las elecciones de febrero de 1936, Juan Pérez Álvarez sería elegido Concejal del Ayuntamiento de Tarifa, recuperando a la vez, la Alcaldía de Facinas. En estas elecciones también fueron elegidos por la Candidatura Socialista otros dos Concejales facinenses, Francisco de Saro Gil y Juan Cuesta Silva (detalle que hay que resaltar al ser la primera vez que ha habido tres Concejales de Facinas en el Ayuntamiento de Tarifa).

La progresión Socialista en Facinas, acabaría el 24 de Julio, el mismo día en que fue ocupada Tarifa por las tropas franquistas.

El mismo día que es ocupada Tarifa llegan las tropas Franquistas a Facinas, saliendo a recibirlas únicamente el Cabo de la Guardia Civil del Puesto de Facinas y Miguel Navarro Acuña (que más tarde sería nombrado Alcalde pedáneo por el Gobernador Civil).

Aunque en Facinas quisieron nombrar a Vicente Vivas como alcalde, este alegó problemas de edad y de salud, recomendando a Antonio Cabezas Ruiz quien fue el primer alcalde del Movimiento. Siendo Miguel Navarro nombrado jefe de La Falange.

El capitán que mandaba el grupo de Regulares de Ceuta que ocupó esta aldea era Juan Miguel Villar, quien traía instrucciones concretas con nombres y apellidos de los que tenían que detener, todos eran simpatizantes de izquierda, concejales socialistas y los sindicalistas y sobre todo su principal objetivo, capturar alcalde socialista de Tarifa, Amador Mora que había logrado huir (Meses más tarde sería abatido por fuego amigo en Pozoblanco, Córdoba).

Una vez las tropas franquistas en el pueblo, comenzaron a registrar las casas (aunque no todas), retiraron las armas que encontraban, siendo estas en su gran mayoría armas de caza. Pasados unos días, se les fue devolviendo las armas a sus propietarios, excepto a los sospechosos de no estar a favor del movimiento.

Los primeros que prendieron y se llevaron de Facinas fueron, el Alcalde Juan Pérez Álvarez, a los Concejales Juan Cuesta y Francisco de Saro Pérez y al sindicalista, Manuel Paz López.
De todos estos hombres los únicos que no volvieron a nuestro pueblo fue el Alcalde Juan Pérez, que fue fusilado de los primeros en Algeciras. Después de mucho buscar por parte de su mujer, un familiar de Algeciras identificó su cuerpo gracias a la ropa que llevaba, detalle que fue determinante para su identificación. Pudieron trasladarlo y darle sepultura en Facinas.

Según pasaban los días, se iban produciendo más detenciones de facinenses por la falange. Estos hombres fueron juzgados y condenados a varios años de cárcel algunos, otros fueron puestos en libertad y uno de ellos, Vicente Gil, tendero y propietario de un bar, fue fusilado y hasta día de hoy, no se ha encontrado su cuerpo.

El 14 de Septiembre de 1936, se produjo en Facinas uno de los crímenes más horrendos de las dictadura en el Municipio de Tarifa. La esposa del Alcalde de Tarifa Amador Mora y dos mujeres más, fueron fusiladas y enterradas en el antiguo cementerio, siendo estos los únicos cuerpos enterrados en dicho cementerio hasta día de hoy.

Ante este panorama, la convivencia entre los vecinos quedó rota y muchas familias o amigos ni se hablaban. Unos por miedo, otros por envidia hacia ese vecino, otros por afán de protagonismo y ansias de grandeza, lo cierto es que apareció la ruindad, la bajeza moral; de manera que, como ya dijimos, hubo esos chivatos, mientras que otros se presentaban voluntarios para fusilar o dar el purgante.


Se formó una milicia, que junto a un grupo de falangistas (los más exaltados) merodeaban por el campo o la ciudad a la caza y captura del rojo "elemento peligroso". Así vemos como en 1939, ya pasada la guerra, capturan a Diego Lozano Meléndez (que fue presidente de la UGT en Facinas) por ser marxista. Esto lo hace la Guardia Civil con la ayuda de un guarda de monte, que fue felicitado por ello por parte de la Corporación Municipal de Tarifa.

En aquellos días hubo, naturalmente, una confusión tremenda y mucho miedo lo que dio lugar a que algunos del campo huyeran temiendo a que fueran a por ellos aunque no tardaron en volver cuando los falangistas dejaron de ir de caza. Habían requisado una camionetilla y colocaron de chofer a Antonio Paz que era un mozarrón alto y fuerte y de vez en cuando lo mandaban con dos “prendas” a detener gente al campo.

Como dato a resaltar ya que tiene relación con este último párrafo, quisiera contar muy brevemente la historia que hace unos años me contó el único taxista de Facinas. No hace muchos años, este taxista llamado Paco Quintana, se encontraba haciendo un servio en Zahara de los Atunes, aldea cercana a nuestro pueblo. Mientras esperaba al cliente charlando con otro compañero de profesión, se acercó un hombre mayor preguntándole de donde era, el taxista dijo que de Facinas. Al saber de donde era, este hombre mayor le preguntó si conocía a un tal Antonio Paz, que cuando joven se portó como un héroe y le salvo la vida.

Resulta, que en una de las salidas que hacían los falangistas en la camioneta que conducía aquel joven muchacho, fueron a detener a este hombre por el simple hecho de que le debía dinero a un simpatizante del movimiento de Barbate. Fue detenido y subido a la camioneta con la intención de fusilarle en el camino, pero a su llegada a dicho sitio, el muchacho hizo caso omiso a que parara en aquel lugar, bueno pues para a la entrada de Facinas que allí lo mataremos, dijeron los falangistas. Al llegar al cruce, el muchacho siguió de largo adentrándose en el pueblo y llevando a los ocupantes de la camioneta hasta la misma puerta del cuartelillo de la falange. Este acto, hizo que a aquel hombre se le tomara declaración por el jefe de la Falange en Facinas y viendo que no había cometido ningún delito, al otro día fuera puesto en libertad. El muchacho salvado la vida del aquel hombre que siempre tuvo su nombre en su memoria.

Este relato es un homenaje a aquel Alcalde que dio su vida por su pueblo, Facinas y fue el primer impulsor en el crecimiento de nuestro pueblo.


Cristóbal Iglesias Campos

 


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