

Experiencias en Democracia desde el año 2000 hasta hoy
3er. Premio
Ángeles
Ayer Ángeles entró en la Agrupación del PSOE de distrito Centro. La encontró por casualidad cuando paseaba, como todas las tardes, por las calles que fueron el paisaje de su infancia hace 70 años. Ángeles, con sus 77 años a cuestas, tiene un problema: su vieja máquina de escribir, con la que redacta cartas a sus familiares de fuera de Madrid y que le resulta imprescindible para poder seguir escribiendo las poesías con las que entretiene sus días, se ha estropeado y busca una tienda en la que le puedan dar una solución. A la búsqueda de un taller de reparación de máquinas de escribir, hace unos días pasó por delante de la Agrupación y le pareció ver un retrato de Pablo Iglesias al fondo del local. Un retrato que le hizo revivir su pasado y que le recordó que hacía tiempo que quería reencontrarse con los socialistas para comentarles otro problema que le preocupa: la escasez de su pensión que se ha quedado en la mitad desde que murió su marido. Así que ayer, Ángeles, con sus 77 años, todo su pasado y sus preocupaciones inmediatas a cuestas, decidió entrar en la Casa del Pueblo para contarnos lo feliz que estaba por la victoria electoral de Zapatero. También lloró contándonos algunos recuerdos que aún le persiguen desde 1939. Ese año, cuando ella tenía 9 años -“pero me enteraba de todo lo que pasaba”- su madre acudió a una cárcel de Alcalá de Henares para visitar a su hermano, el tío de Ángeles. “Ha salido de paseo y es mejor que no vuelvas preguntando por él porque ya no está aquí”, le contestaron en la entrada de la cárcel. “Mi tío era muy inteligente y nunca hizo daño a nadie. Le habían matado por tener ideas y defender a los obreros” explica Ángeles mientras intenta reprimir las lágrimas que la han acompañado durante tanto tiempo. Hilvanando recuerdos, Ángeles nos contó que su padre tuvo que irse de Madrid porque le era imposible encontrar trabajo después de haber servido en el ejército republicano y no hallar quien le pudiera avalar en el proceso de “depuración” puesto en marcha por el régimen fascista de la España de posguerra. Así que Ángeles y su madre se quedaron en Madrid y su padre volvió a su pueblo. Durante años vivieron de vender la comida que su madre iba a recoger al pueblo y que Ángeles le ayudaba a traer desde la estación de Atocha hasta su casa, al lado del antiguo Teatro Price. 70 años después, a Ángeles le gusta pasear por las calles de su infancia, en el centro de Madrid, y teclear poesías y cartas en su vieja máquina de escribir. Hace unos días se ha matriculado en un taller de informática porque le gustaría saber cómo funcionan los ordenadores. Ha encontrado en la calle Hernán Cortés una Casa del Pueblo con un retrato lleno de significados para ella. Así que entró para contar su historia y para preguntar si no nos parece injusto que su pensión se haya quedado en la mitad desde que es viuda. En las Casas del Pueblo se puede asistir en días como el de ayer, 15 de abril de 2008, a clases de historia imposibles de encontrar en los libros o las facultades. Si tienes suerte, la clase la da una niña republicana como Ángeles que quiere aprender informática, está feliz por la reciente victoria del PSOE y sigue reivindicando las cosas que le parecen justas. |
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