

Experiencias vividas durante la República
una pequeña historia de un militante de las juventudes socialista unificada de los años 30
UNA PEQUEÑA HISTORIA DE UN MILITANTE DE LAS JUVENTUDES SOCIALISTAS UNIFICADAS DE 1930 Nací un 20 de febrero de 1919 en Coria del Río de la provincia de Sevilla, en el seno de una familia humilde y soy el cuarto de ocho hermanos. Mi nombre es Francisco Salas Salas. Aunque ya tengo muchos años mi memoria de vez en cuando me devuelve al pasado recordando momentos que he vivido y que jamás olvidaré. Cuando se proclamó la II República en España yo contaba con la edad de doce años y ya trabajaba en un taller de automóvil en mi pueblo. Ese día lo celebraron con camiones llenos de banderas republicanas paseándose por todas las calles de Coria, yo sin dudarlo me subí a uno de los camiones y fuimos desde Coria a Villamanrrique festejando ese día. Cuando contaba con la edad de catorce años me afilié a las Juventudes Socialistas Unificadas en el año 33 pero en el 36 tuve que enterrar el carne en el corral de mi casa porque Antonio Ávila, que por entonces ostentaba el cargo de archivero del Partido Socialista en mi localidad tuvo que destruir todos los documentos antes de marcharse a la Zona Roja; gracias a él pude salvar la vida, al igual que muchos compañeros. La tragedia azotó a mi familia cuando los falangistas fusilaron a mi hermano mayor, José de 24 años de edad; él era delegado en los años 30 de los trabajadores de carga y descarga, tenía que enfrentarse cada día a los patrones para tratar el precio de los sacos que movían los hombres que se dedicaban a ese trabajo y que eran explotados. Yo tenía por entonces 17 años ( hoy en día no sabemos dónde se encuentran sus restos). Mi madre la pobrecita se llevó seis meses en la cama llorando la muerte de su primogénito y hasta el último día de su vida estuvo sumergida en la pena. Tras el fusilamiento de mi hermano José tuvimos que sufrir un gran miedo cuando una madrugada llamaron a mi padre por la ventana, eran los Guardias Civiles que querían que mi padre los acompañase al cuartel para hacerle unas preguntas, mi hermano Asencio y yo nos fuimos detrás sin que nos vieran, a ver qué pasaba o qué iban hacer con mi padre; lo que querían era que les diera los nombres de los que le acompañaba en la recogida de mercancías. Mi padre les dijo que no lo sabía puesto que eran jóvenes y él ya trabajaba como “carrero” en una tienda de comestible llamada Asian en Coria del Río. Fue un susto muy fuerte para todos porque pensamos que de allí no saldría más. Cuando me licencié seguí afiliado al Partido Socialista de mi pueblo, fui concejal de Parques y Jardines en los años 87 hasta el 91 construyendo un pozo de agua para abastecer el parque más emblemático de mi pueblo el Calos de Mesa que por cierto aún sigue suministrando el riego. A mis casi noventa y un año pertenezco como Presidente de Honor en la Ejecutiva del Partido Socialista de Coria del Río. Podría escribir un libro sobre mi historia vivida, pero sé que aunque tengo muchos años, me quedan fuerzas suficientes para seguir luchando por mis ideas, por mi partido y por lo que haga falta. FRANCISCO SALAS |
|
|||||||||||