

Experiencias vividas durante la República
Experiencias vividas durante la República
Experiencias vividas durante la República: Proclamación de la II República Española. España amanecía republicana el 14 de abril de 1931. Los resultados de las elecciones municipales del día 12 dan el triunfo a los republicanos. La monarquía ha sido derrotada en las urnas, por lo que el Rey tuvo que abandonar el país. Por gran mayoría triunfó la candidatura de izquierda en Yecla. Nombramientos: Alcalde Presidente, 2º y 4º Tenientes Alcaldes, republicanos; 1º, 2º y 5º Tenientes Alcaldes, Socialistas: Síndicos, 2, socialistas; Coalición republicana-Socialista: Concejales Republicanos, 4; Concejales Socialistas, 7; Concejales Monárquicos, 5; Concejales Agrarios, 2. En Yecla los acontecimientos se precipitaron. A primera hora de la mañana del 13 de abril aparecía en lo alto de la copa de un árbol de la Alameda del “Lavaor”, tremolando al viento, la bandera tricolor republicana, ocasionándose gran revuelo en la población. El día 14 la gente se lanzó a la calle, con multitud de casas luciendo colgaduras alusivas al evento. Por la tarde se celebró una multitudinaria manifestación que, partiendo del centro de la ciudad, llegaría hasta el cementerio para rendir homenaje al republicano Martínez-Quintanilla que se encontraba enterrado en el “corralico”, el cementerio de los suicidas y ateos. Por la noche, en la Casa del Pueblo, se celebró una gran velada de teatro por el Círculo Artístico “Cultura y Progreso” de la Juventud Socialista. Representando la obra social en tres actos “La Fábrica”. Y aquí ocurrió un caso curioso, todas las mujeres que acudieron a la velada pertenecientes a la Agrupación Socialista “El Despertar Femenino” se habían quitado el rodete de pelo de la cabeza, que entonces se usaba, como así lo habían prometido si la monarquía era derrotada en las urnas. Uno de los logros y de máximo interés de la República fue la enseñanza en España. En 1932 se abren en Yecla varias escuelas de enseñanza primaria en los bajos del antiguo Colegio de los Padres Escolapios y un Instituto de Segunda Enseñanza en la primera planta. A una de estas escuelas de enseñanza primaria pública acudo yo por primera vez, finalizando dos cursos solicito al Ayuntamiento una beca de pobre para estudiar bachillerato que me es aprobada. Pero como lo bueno dura poco, el 25 de abril de 1933 se celebran elecciones municipales, ganan las derechas y me retiran la beca por ser hijo de un socialista, por lo tengo que abandonar la escuela y ponerme a trabajar de jornalero en el campo. A partir de entonces me convertí en un rebelde, así, el primero de octubre de 1934 pedí el ingreso en la Juventud Socialista, para desde esta organización juvenil poder luchar mejor contra la injusticia. El día 19 de noviembre de 1933 se celebran las legislativas y la derecha vuelve a triunfar por mayoría abrumadora. Un factor importante en el resultado fue la cuestión religiosa, se había topado con la iglesia. Se movilizaron en masa sacerdotes y monjas, hasta las de clausura obtuvieron licencia especial para votar. También influyó en la derrota de la izquierda la abstención de los anarcosocialistas y el voto femenino. Durante este período de tiempo dio comienzo el “Bienio negro” (1933-1935). Aumentando el paro, el hambre y el terror callejero. La derecha en el poder. Diciembre de 1933, enero de 1936: Los acontecimientos de 1934. La situación en España era caótica. Iniciando el segundo período de la República, de signo contrario en procedimiento y en ambiciones al que caracterizó el primer bienio, se suceden las crisis de gobiernos cada dos meses. Gabinetes relámpago sin base parlamentaria. Media España en rebeldía ininterrumpida. Trece Gabinetes se suceden en poco menos de dos años. Desórdenes públicos. Escándalos administrativos… En este año se producen dos huelgas que hicieron temblar al país: La campesina del 5 de junio y la revolucionaria de octubre. En Yecla, los campesinos acudieron en masa a la convocatoria, y tuvo sus repercusiones, pues al haberse producido algunos desórdenes en el campo, como la quema de mieses y destrozos de vides y arbolado, la Guardia de Asalto y la Guardia Civil penetran en la Casa del Pueblo y cachearon a todos los que allí se encontraban. En la secretaría se encontraban trabajado el Secretario Juan Pacheco, al que amenazaron e insultaron. Registraron la casa y encarcelaron a todo el comité de la Juventud Socialista. Hubo más de treinta detenciones y la Casa del Pueblo sería clausurada una vez más. Hay paro generalizado entre los jornaleros campesinos. En Yecla, la situación se agudiza de tal forma que las familias pasan mucha hambre. Los obreros del campo sufren una despiadada represión por parte de la patronal “caciquil” que prefieren dejar yermas las fincas antes de dar un jornal de 8 horas a un jornalero socialista. Cuando llegan las épocas de recolecciones se aprovechan de la necesidad reinante y pagan salarios de hambre. La agitación en España llevaba a un constante enfrentamiento. En Yecla una noche es apaleado brutalmente por los falangistas un joven socialista que salía de un acto celebrado en la Casa de Pueblo. La respuesta no se hizo esperar: pocas semanas después otro joven, esta vez falangista, era herido gravemente al recibir un ladrillazo en la cabeza cuando colgaba un cartel, subido a una escalera, de propaganda falangista, en la fachada del Teatro Concha Segura. La lucha por la supervivencia. La vida de los jornaleros del campo ha sido siempre muy dura. Para sobrevivir había que acudir a varios procedimientos. Recuerdo que en la primavera de 1934 el paro de los obreros del campo estaba muy extendido, un sesenta por ciento no tenía trabajo. Pisar un monte para hacer unos haces de leña o recoger esparto para alimentar a la familia era delito de robo y si te cogían ibas a parar a la cárcel o eras apaleado brutalmente. Recuerdo también que un día de ese mismo año fuimos de furtivo mi padre y yo a coger esparto al monte de los “Cerricos del Campo” propiedad de un patrono cacique. Estábamos en paro y había que darle de comer a la familia. El encargado de la finca nos vio llegar y se lo comunicó a la Guardia Civil. Ya teníamos hecho los haces y nos disponíamos a cargar la caballería cuando llegó montada a caballo la pareja de la Guardia Civil: Este sargento, hombre de sentimientos inhumanos, había cargado en más de una ocasión con la caballería a manifestaciones socialistas y clausurado la Casa del Pueblo. Dio orden de cargar el esparto a la vez que señalaba a mi padre el pueblo para que en cuanto llegara se presentara en el cuartel de la Guardia Civil. Ellos galopaban hacia Yecla. Mi padre se fue delante, yo quedé detrás de la caballería y la carga del esparto cogido que nos obligaron depositarla en el Asilo de Ancianos. Este hecho me marcó para toda la vida. Llegué al pueblo tras hacer un recorrido de diez kilómetros, descargué el esparto en el sitio indicado, las monjas me hicieron un gesto de bondad y de resignación. Otro día de este mismo año fuimos un grupo de amigos a espigar. Un manojo de espigas de trigo daba para hacer una comida de la olla llamada “trigoentero”, que mezclada con el hambre que pasábamos resultaba un rico manjar. Nos dirigimos a la Cañada del “Pulpillo” a unos nueve kilómetros del pueblo. Entramos a un bancal en el que habían recogido las mies y cuando habíamos reunido unos cuatro manojos de espigas, vimos que se acercaba un hombre corriendo con una hoz en la mano, al llegar a nosotros nos amenazó con ella y nos dijo que saliéramos de su finca y dejáramos los manojos de espigas de trigo. Aquella amenaza nos envalentonó y le hicimos frente, consiguiendo que las espigas recogidas no nos las quitara. Nos dijo que iba a dar parte a la Guardia Civil y nosotros le contestamos que si lo hacía vendríamos a buscarlo para pegarle una paliza. El invierno de 1935 fue terrible. Había mucha hambre y paro. Un día fuimos a rebuscar olivas cinco amigos cuya edad oscilaba entre los 14 y 16 años. Nos dirigimos a la finca de “Tobarrillas”, propiedad de Don José del Portillo, un déspota tirano que fue alcalde durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, un patrón latifundista de lo peor que había en aquella época. La mañana invernal era fría, los charcos de agua que había dejado la lluvia sobre la terrosa carretera estaban cuajados por una espesa capa de hielo. La extensa finca de cultivo y monte estaba vigilada por tres guardias privados. ¡Fatalidad!. Cuando llevábamos unos cuatro kilos de rebusca llegó uno de ellos, el peor de todos, que empuñando la carabina que llevaba nos hizo salir del olivar y dejar las aceitunas empujándonos con el arma en la espalda. “Tobarrillas” disponía de línea telefónica directa desde Yecla, por lo que llamó a la Guardia Civil. Cuando ya estábamos a unos cinco kilómetros del pueblo, al fondo de la carretera, vimos que se acercaban montados a caballo la Guardia Civil con sus relucientes gorros de charol y capas negras: Aquel día, mi madre no pudo cambiar la oliva de la almazara, como de costumbre, donde le daban un poco de aceite para cocinar y unas monedas para poder comprar algo de pan, por lo que tuvimos que conformarnos con comer unas hierbas hervidas y unas pocas de patatas cocidas sin aceite. La inestabilidad en Yecla es agobiante por la violencia y la miseria. En agosto, cuando se celebraba un acto político en el amplio patio de la Casa del Pueblo, fue lanzado exterior, de la calle Pascual Amat, un artefacto que explosionó en el aire sembrando el pánico entre los allí reunidos. La escalada terrorista continuaba creciendo. Así, en la madrugada del 11 de diciembre de 1935 la Casa del Pueblo es incendiada por un grupo de extremistas fascistas. Los daños fueron muy cuantiosos y los conserjes, que dormían dentro, estuvieron a punto de morir por asfixia debido a la emanación de los gases que producían las llamas. El 16 de Febrero de 1936 el Frente Popular de izquierdas gana las elecciones. Pero la Falange Española anunció en su último discurso electoral: “No acataremos en absoluto los resultados de las urnas” y, efectivamente así sucedió. El 18 de julio una parte del ejército y los falangistas se levantan en arma contra el Gobierno de la República dando origen a una fatídica y cruenta Guerra Civil (1936-1939). Terminada la contienda con el triunfo de los sublevados, la Segunda República Española desapareció. Pascual Azorín Disla Presidente de Honor Agrupación PSOE Yecla (Murcia) noviembre 2009 |
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